Mandala: el círculo de la perfección

Mandala

Desde tiempos muy remotos los budistas e hindúes han utilizado expresiones artísticas características de su fe con fines curativos. Entre esas expresiones están el mandala: dibujos que simbolizan el macrocosmos y el microcosmos.

Dibujar mandalas sirve como canal de meditación y de sanación. Muchos de esos dibujos representaban vivencias propias del artista.

¿Qué significa mandala?

De origen sánscrito, la palabra mandala tiene muchas acepciones que van desde un círculo hasta un ordenamiento de tropas, pero la traducción más exacta que se le puede dar en este concepto es la de “círculo sagrado”. Probablemente se escogió esta figura geométrica porque representa la perfección.
Aunque la figura básica del mandala es el círculo, éste podrá venir acompañado de diferentes formas geométricas que, de acuerdo a su forma y posición, tendrán distinto significado. También el color juega un especial papel en estos dibujos.

¿Cuál es el significado de las formas y colores de un mandala?

Las formas más comunes

Estas son algunas de las formas que se utilizan en el mandala y su significado:

Figuras geométricas: el círculo remite a la lejanía, a las largas extensiones, pero también a la seguridad, lo absoluto, el verdadero yo. Si es en espiral, indica vitalidad y energías curativas.

El triángulo está vinculado con el agua, la vitalidad y la transformación, mientras que el cuadrado es estabilidad y equilibrio. El pentágono representa la silueta del cuerpo humano y los símbolos de la tierra, el agua y el fuego.

Figuras naturales: además de las geométricas, también se usan figuras que representan objetos que existen en el mundo, como el corazón, que indica el sol, la unión, el amor y la felicidad.

La cruz es una encrucijada, simboliza los puntos cardinales e indica decisiones. La estrella indica espiritualidad y libertad, mientras que la mariposa se relaciona con la renovación del alma, la transformación y la muerte.

El significado de los colores

En cada mandala los colores tienen su propio significado, pero hay simbolismos aceptados universalmente como estos:

  • Colores neutros: el blanco es, como en muchas otras culturas, el color perfecto. Representa la iluminación, la pureza o la nada. El negro está relacionado con muerte, misterio o ignorancia, mientras que el gris es el color de la neutralidad, la sabiduría y la renovación.
  • Colores brillantes: el amarillo es el más brillante de los colores y representa el sol, la luz y la simpatía. Cuando el tono es dorado, simboliza sabiduría, claridad y vitalidad. El plateado denota las capacidades extrasensoriales, las emociones y el bienestar.
  • Colores naturales: son los que vemos con más frecuencia en la naturaleza, presentes en el cielo, la vegetación y la sangre. El verde representa a la naturaleza, el crecimiento y la esperanza; el azul es tranquilidad, alegría y paz, mientras que el rojo es sinónimo de amor, pasión y sensualidad.

Los mandalas tibetanos

Son figuras hechas a partir de arena o granos de arroz. Sus artistas son monjes budistas que trabajan en grupos y su objetivo es representar el inevitable transcurrir del tiempo.

Los monjes tibetanos recrean en sus mandalas figuras fantásticas como animales, demonios o representaciones espirituales. Los colores son vivos y variados. Ver un mandala tibetano es conocer de primera mano la paciencia y la dedicación.

Aunque los mandalas son originarios de culturas orientales, es muy probable que en las antiguas culturas occidentales, más específicamente en las americanas, se pueda encontrar este arte representativo.

Los nativos americanos utilizaban los llamados círculos de curación, y es notable también el llamado Calendario Azteca, probablemente el mandala occidental más conocido.